Óscar Alvarado: “La gente aún no sabe de lo que somos capaces”

La Playa de las Canteras se asoma, sin vértigo, a la inmensidad del océano Atlántico. Su clima cálido los doce meses del año y sus largas dunas hacen de esta kilométrica zona de baño un lugar inmejorable para disfrutar, vivir, descansar o, como en el caso de nuestro protagonista, crecer jugando al baloncesto. Óscar Alvarado Rodríguez (Santa Brígida, 6 de junio 1991) nació a escasa media hora en coche de ese idílico paraje. Lanzó sus primeros tiros al compás de las isas en el CD Heidelberg, inspirado por su referencia en el mundo del baloncesto, su hermano. Pronto empezó a destacar gracias a su desparpajo y alegría dentro y fuera de la cancha. El equipo local de Gran Canaria no tardó en darse cuenta del potencial de este menudo base y le invitó a participar en el Campeonato de España con su equipo cadete. El mismo fin de semana en el que cumplía 16 años, Alvarado se llevaba un MVP con sabor agridulce marcado por la derrota contra el Joventut de Badalona en la final. Ese verano se completó con una medalla de plata en el Europeo frente a la potente serbia de Dejan Musli dejando con la miel en los labios a una generación española de mucha proyección (Franch, Guigou, Lorenzo, Llovet, Jodar entre otros…).

Nuestro Óscar Alvarado, a pesar de ser todavía un juvenil, comenzó a entrenar con el primer equipo del Herbalife Gran Canaria a las órdenes de Pedro Martínez. Su contrato de cinco años era una muestra de confianza que se vio respaldada con su debut en la ACB, ese ya inolvidable 27 de octubre de 2009. Con la necesidad de jugar minutos para seguir formándose, fue cedido al UB La Palma de LEB Oro para después regresar, con más experiencia, al primer equipo. La exigencia en un club que por aquel entonces disputaba competición europea era máxima y el tiempo de juego escaso con Tomás Bellas y Albert Oliver por delante en la rotación.

Q.C.

Alvarado cogió las maletas y viajó hasta Alemania donde el Brose Baskets le ofreció la oportunidad que estaba buscando. Su familia materna, de origen bávaro, le podía facilitar la adquisición de un pasaporte que, a día de hoy, todavía no ha recibido. Y esos problemas burocráticos fueron, desde el punto de vista de la ciudad de Valladolid, la mejor noticia para Pucela. El ahora extinto CB Valladolid SAD decidió apostar por el base canario y a pesar de los problemas extradeportivos el equipo llegó a unos PlayOffs de ascenso a la ACB que se perdieron, con Pisuerga volcado y en duelos muy ajustados, ante el poderoso Breogan.

En ese momento, a pesar del fichaje de Alvarado por Palma y por Araberri, Alvarado se sentía en deuda con la ciudad de Valladolid, con Pisuerga, con su afición… Tres años después, en plena madurez y en el mejor momento de forma de su carrera en cuanto a números y confianza (“Uno juega mejor cuando se siente arropado, como en casa”), Óscar guía, dirige y orienta al Carramimbre CBC Valladolid en su intento de regresar a la ACB. Cercano, amable y seguro con el balón en las manos, les presentamos la asistencia más personal del santauteño que disfruta jugando al pádel, apunta a profesor después de carrera deportiva y disfruta comiendo el arroz a la cubana de su madre:

Pregunta: ¿Cómo fueron tus inicios en el mundo del baloncesto?

Respuesta: Bueno yo siempre he tenido un ejemplo a seguir que es mi hermano mayor, es profesional y es mi referente, y siempre he seguido su estela. Nada, muy normal, en mi pueblo era de los que mejor jugaba, en el colegio… y los pasos de cualquier niño que empieza en este deporte.

P: Además en tu familia hay varios referentes deportivos

R: Sí, en mi familia siempre se ha inculcado mucho el deporte. Mi abuela es olímpica en natación, mi madre fue bailarina profesional, mi hermano en el baloncesto y bueno, yo ahora también. Siempre nos ha gustado mucho el deporte y en mi casa siempre se ha seguido esa filosofía.

P: Empezaste en categorías de Gran Canaria, en el colegio Heidelberg y empezaste a competir en Campeonatos de España con un MVP incluido en las finales de 2007 ante Joventut

R: Sí, una de las claves fue que mis padres no se presentaron. Son muy humildes y tranquilos, me dejaron divertirme y ellos confiaban en los entrenadores del colegio y el pueblo y cuando tuve que dar el salto en cadete fui al Gran Canaria que es donde me abrieron la puerta para ver el baloncesto como algo más que un hobby.

P: Siempre sin dejar los estudios.

R: Por supuesto. Mi madre es profesora, mi hermano profesor… mi familia también está muy relacionado con el ámbito del profesorado así que nunca pude ser mal estudiante. Yo creo que el baloncesto también está muy ligado con los estudios, siempre sale de los colegios, quizás no como el fútbol que está más enfocado a los barrios. Yo creo que este deporte tiene mucho que ver con gente lista y culta, siempre que se pueda hay que estudiar y compaginarlo. Recuerdo una anécdota, con Aíto como entrenador, que perdí un balón en el entrenamiento y me dijo: “¿Estás estudiando algo? Necesitas tener la mente ocupada para jugar bien”.

P: Coincidió justo que cuando recibiste aquel MVP, cumplías años…

R: Sí, fue un regalo de cumpleaños muy bonito. Tuve la suerte de que en Gran Canaria en cadete formamos un buen equipo, una buena generación, y jugamos varios campeonatos de España, de Europa en Berlín, y tuve la suerte de coincidir con ellos, dirigir al equipo y llevarme el MVP. Súper contento y orgulloso de haberlo conseguido.

P: Y ese mismo verano te vas con selección española a Grecia y por un punto os quedáis con la medalla de Plata…

R: Sí, por un punto no fuimos Oro. Éramos la generación siguiente a Ricky Rubio y compañía y siempre estuvimos un poco a la sombra. Pudimos competir hasta la final y sí, recuerdo una canasta de Dejan Musli que nos mató durante todo el partido y fue una pena pero con el tiempo nuestro entrenador nos dijo que lo valoraríamos y así fue, una experiencia preciosa.

P: ¿Mantienes la relación con tus compañeros?

R: Sí, es la gran suerte. Siempre digo que del baloncesto las amistades es con lo que me voy a quedar y de aquella generación aún me mando Whatsapps a diario con muchos compañeros y eso es con lo que me quedo de esta profesión.

P: Luego con la selección Sub-18 quedasteis quintos…

R: Sí, siempre tenía muchas ganas de ir a los campeonatos de Europa en los veranos. Recuerdo que eran una experiencia inolvidable, estar un mes concentrado con tus compañeros y de haber vivido todo aquello conocía personas que aún tengo en el recuerdo.

P: ¿Cuándo se da cuenta Óscar Alvarado de que se puede vivir del baloncesto?

R: Yo siempre lo tuve como un sueño y lo quise, pero realmente fue un proceso muy natural, de ir cumpliendo etapas: de Junior a EBA, después en el primer equipo, en LEB Oro y luego debuto en ACB, metí un triple ante Estudiantes y Pedro Martínez me dijo que “cuando uno debuto con victoria, tiene una carrera larga” (se ríe). Ojalá así sea.

P: Has tenido muchos y grandes entrenadores: Carlos Frade, Pedro Martínez, etc. ¿Hay algún entrenador que destaques por encima de otros?

R: He tenido mucha suerte. He tenido muchos y buenos entrenadores a lo largo de mi carrera. Recuerdo a Victor García en categorías inferiores, ahora segundo entrenador de Gran Canaria, que me ayudó muchísimo; Carlos Frade me hizo debutar en LEB Oro; Pedro Martínez me hizo debutar en ACB; Aíto me hizo crecer mucho también; Arturo Álvarez me devolvió la confianza; Paco García me está ayudando muchísimo también, etc. Siempre intento extraer lo mejor de cada uno de ellos y considero que todos san grandísimos profesionales que me han ayudado a evolucionar en mí juego.

P: Abordando ahora un poco tu trayectoria deportiva, ¿qué tal la experiencia en Alemania?, tu primera aventura fuera de casa.

R: Cuando dejé Gran Canaria me salió la oportunidad de jugar fuera de España. Siempre he considerado importante adquirir experiencias nuevas. Fue muy duro, pero también muy bonito a la vez. Vivir en otra cultura, aprender otro idioma, otras formas de vida. Son cosas de las que me siento orgulloso.

P: Por lo que sabemos, tuviste un problema con el pasaporte…

R: Sí, mi familia por parte madre es alemana y la idea era jugar en Alemania debido a las facilidades que les dan a los jugadores, así que solicité el pasaporte, pero aún estoy a la espera de que me llegue debido a la larga lista de espera y por eso me tuve que volver para Valladolid.

P: Así, en la temporada 14/15 recalas en el extinto CB Valladolid. ¿Qué recuerdos guardas de aquella época?

R: Fue una etapa diferente. De lo primero que me acuerdo es del frío (risas). Después recuerdo un playoff muy bonito contra Breogán. Experimenté sentimientos muy intensos y por eso estoy aquí de vuelta. Me sentía en deuda con la ciudad y con el equipo. Tenía ganas de volver a Valladolid.

P: Coincidiste aquella temporada con Sergio de la Fuente y con Daniel Astilleros.

R: Sí, lo primero que hice antes de volver fue llamar a Sergio y me dijo que se estaban haciendo bien las cosas en este club. Me convenció para venir y me dijo que podíamos hacer un gran año. Yo no tuve ninguna duda desde que Paco me llamó en apostar por el Carramimbre.

P: Pasemos al año pasado. Temporada en Araberri con muy buenos números. ¿Ha sido tu mejor temporada como jugador?

R: Creo que a nivel estadístico sí que fue mi mejor año, pero yo no me guio por eso prefiero hablar de sensaciones y en ese aspecto he tenido temporadas mejores, en las que me he encontrado más cómodo. Arturo me ayudó muchísimo, venía de una temporada mala en Palma. Él me dio la confianza que necesitaba para madurar un poco más como jugador y recupera la ilusión.

P: Sin embargo, a final de temporada tuviste una lesión en el quinto metatarsiano y este año has tenido problemas con tu mano derecha. ¿Cómo llevas este tema?

R: Toco madera. La verdad es que han sido mis dos únicas lesiones. La lesión del año pasado fue en el último partido, por lo que dentro de lo que cabe tuve suerte. En verano estuve recuperándome y en la mano sufrí este año un fuerte golpe contra Clavijo, pero gracias al médico del Carramimbre, el tema se ha solucionado a la perfección.

P: La última, ¿cómo ves al equipo este año?

R: Me quiero mojar. Veo que ninguno de los jugadores hemos tocado el techo en nuestra carrera deportiva, eso quiere decir que vamos a mejorar aún más de aquí a final de temporada. Estoy convencido de que si crecemos juntos va a ser un año muy bonito en el que la gente aún no sabe de lo que somos capaces. A nivel personal va a ser una temporada determinante para mí, con este grupo de jugadores y con Paco García al mando podemos hacer un gran año. No me gusta hablar de playoffs, pero lo que sí que tengo claro es que vamos a dar mucho que hablar. Nuestra clave del éxito es el hambre.

‘Uno contra uno’ y ‘de ardilla a ardilla’

 

 

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